Extraña Coincidencia
27 ago 2010 Dejar un comentario
in Sin categoría Etiquetas: años, coincidencia, dias, meses
Voy a ir al grano de una: creo que lo que voy a decir en este momento es una de las cosas más ingeniosas que escuche jamás. Los voy a poner en contexto para que se den una idea de cual fue la situación en la que surgió. Era un sábado a la noche o mejor dicho un domingo a la madrugada, terminábamos la previa con mis amigos y nos íbamos a algún bar de Adrogué. Salimos de la casa donde habíamos hecho la previa y me acerco a un árbol a hacer la primera de mis necesidades fisiológicas o más claramente, a mear. A los pocos segundos de que mis fluidos corporales aflorasen a la superficie, se me acerca uno de mis amigos (a saber, Nahuel Ancarola) y sin que medie palabra alguna me dice lo siguiente: “Boludo viste que los meses del año son como los días de la semana, por ejemplo compara el domingo con febrero, es una muerte en todos lados y están todo deprimidos porque en marzo se acaba la joda” Increíbles palabras.
Analicémoslas. Si según su teoría, el domingo es como febrero, podemos deducir instantáneamente que enero es el sábado. Y no estaríamos errados, enero es el mes oficial, sin duda alguna, de las vacaciones, la joda y estar con amigos. El sábado, para la gran mayoría, también. Esto nos lleva seguir la semana. EL domingo, como ya está dicho antes, es muy comparable con febrero.
Vayamos a Marzo. Es un mes donde la ciudad vuelve a estar más activa que nunca. Activa en sentido de movimiento porque por la cara de culo general de las personas que empiezan de nuevo, no se podría decir lo mismo. No hace falta aclarar que Marzo es como un lunes cualquiera en los cuales los síntomas son:
• Depresión
• Probablemente nos quedemos dormidos
• Cara de culo
• Odio general hacia cualquier ser viviente de la tierra (o no viviente), ejemplo más común: vas caminando por la calle altamente deprimido y con pocas ganas y te tropezás con una de las 3 mil millones de baldosas levantadas de la ciudad “la re puta madre que los pario a la baldosa (elemento sin vida) y el forro hijo de mil puta que la puso (ser viviente).
• Resignación absoluta
• Hay extraños casos meticulosamente estudiados de gente feliz un lunes.
Sigamos. Para el día martes voy a agrupar un par de meses: Abril, Mayo, Junio y Julio. No se ustedes pero para mí los martes son eternos. La semana ya está en sus carriles y ya la empezaste, ahora hay que terminarla. En esos meses es algo así, pasan y listo (excepto mayo claro que es el mes en el que cumplo años
Miércoles = Agosto, Septiembre, Octubre. Ya es mitad de semana. Ya estás ahí. Particularmente a mí los miércoles me caen muy bien, siempre tuve cosas buenas los miércoles, desde materias en el colegio y la facultad, hasta grandes fiestas. Paso mitad de año y le pones pilas, además empieza la primavera y la gente se pone de mejor humor, empieza a salir. Los miércoles también hay mucha gente que sale (están los que salen toda la semana jaja pero no viene al caso)
Noviembre y el bendito jueves. Día oficial de trampa según el común de las personas habitué de la noche. Ya empieza el calorcito más heavy, menos ropa por todos lados, piletas por acá y por allá que se van llenando. O sea es la previa de la fiesta.
Y por último, el tan preciado viernes. Hay muchas palabras que se dicen con placer y viernes entra entre las primeras 10. No importa lo que pasa ese día, porque todo te viene bien. Por más que trabajes el sábado (me pasó demasiado seguido) el viernes no pierde su encanto. Y claro con que otro mes lo vas a comparar. Diciembre, el mes de las fiestas, finales, fin de año, papa Noel. En Diciembre se termina el año, se dan los finales y por más que salís y sabes que te fue como el orto, decís “¡listo!”. Ya paso. Y corríjanme si me equivoco, pero el viernes se termina la semana.
En fin, pueden o no estar de acuerdo, pero…
¿No me van a decir que algo de coincidencia tiene?
Juan I Gori
Equilibrio
25 jun 2010 8 comentarios
in Sin categoría Etiquetas: equilibrio, existencia, locura, no hay, opuestos
Buenas a todos (los que lean esto claro). Hace un rato volví del cine de ver Toy Story, que en caso de que les importe, se las recomiendo ampliamente, y no sé porqué me pego ese momento que siempre tarda en llegar, ese momento de inspiración. Me puse a pensar en algo que a simple vista parece muy flashero pero en realidad, analizándolo fríamente no lo es. Tampoco les pido que me pregunten por qué me puse a pensar en esto porque sinceramente no tengo las mas mínima idea e incluso me sorprendo a mi mismo pensando estas cosas.
Me puse a pensar en el equilibrio. Pero no de estar parado en un hilo de medio milímetro de espesor y no caerse, sino del equilibrio de todas las cosas. Para aclarar un poco, me di cuenta que en realidad no existe. Bueno si esto lo lee un físico o un químico me pegan, ambos, una patada en el orto y me hacen un enema con la zapatilla. Pero se los voy a decir de esta forma: suele decirse que de la genialidad a la locura hay un solo paso; del amor al odio hay un solo paso; del desastre a la calma, otro paso más; de mucho a poco, adivinen que, si: otro más; de la salud a la enfermedad, mas pasos; etc, etc, etc.
Siempre el opuesto esta a un paso de su oposición. Ahora, ¿por qué digo que no hay equilibrio? Si el genio puede considerarse loco de un día para otro entonces no hay equilibrio, porque hasta que no es loco, es genio y cuando es loco deja de ser genio. El equilibrio nunca estuvo (equilibrio entre ambos extremos, se entiende) En el único, exclusivo, especial, diferenciado, extraño, posible caso en que el equilibrio puede llegar a existir es en el caso del amor y el odio, pero es bastante complicado explicarlo así que lo dejamos así y que cada uno piense lo que quiera, incluso si a alguno le dan ganas de escribir, por favor hágalo.
O sea, podemos pensar que vivimos en un constante vaivén, como si estuviéramos en una balanza y nos fuéramos cambiando de lado cada tanto, o nos quedáramos de un lado todo el tiempo. En realidad nosotros no siempre nos estaríamos cambiando si no que a veces las circunstancias podrían obligarnos a hacerlo; o las circunstancias lo harían por nosotros. En fin, no quiero aburrirlos.
Podríamos sacar como conclusión que vivimos caminando en las orillas de un rio muy caudaloso; no podemos andar por el medio porque la corriente nos llevaría y nos ahogaríamos, solo podríamos caminar por las orillas y a medida que vamos recorriendo el rio nos vamos encontrando puentes, algunos en buen estado y otros no tanto, en donde está en nosotros decidir si cruzarlos o no. No hay equilibrio entre ambas orillas, esta la confusión del rio y su caudal y obviamente una gran posibilidad de ahogarnos.
Pero claro, no puedo sacar conclusiones porque, de la conclusión a la confusión… hay un solo paso.